dilluns, 9 de juny de 2014

L'Hospitalet, tras los pasos del último maqui


Una nueva ruta divulga los lugares dónde vivió y actuó Quico Sabaté, el anarquista que robaba para los presos políticos

LaVanguardia Mari Carmen Gallego 09/06/2014
La casa natal de Quico Sabaté en la calle Xipreret del barrio Centre, frente al museo de la ciudad; la antigua Hispano Colonial, la actual Casona Asturiana de la rambla Just Oliveras, el primer banco que atracó; o el taller de la calle Enric Prat de la Riba donde trabajó son algunas de las paradas de la Ruta de Quico Sabaté que organiza el Museu de L'Hospitalet con motivo del 50º aniversario de la muerte de este guerrillero. 

"Sabaté es conocido como el último maqui y uno de los anarquistas más conocidos de la ciudad, aunque en L'Hospitalet había un peso muy importante de la CNT y de la FAI", explica el director del Museu de L'Hospitalet, Josep Maria Solias. "Con la organización de estas rutas queremos dar a conocer la historia de la ciudad, su composición social y sus características en la época en la que vivió Sabaté", asegura.

La ciudad en la que vivió Sabaté, durante la primera mitad del siglo XX, era muy diferente a la actual. "En 1900 L'Hospitalet tenía 7.000 habitantes y actualmente tiene 260.000. Ese crecimiento desmesurado de población en una ciudad en la que no había ningún tipo de servicios fue lo que motivó que Sabaté se revelara y comenzara su militancia y su actividad armada", comenta Solias.

Quico Sabaté nació en la calle Xipreret y vivió en la ciudad hasta el final de la Guerra Civil, cuando se exilió en Francia.

Una figura controvertida
 El director del Museu de L'Hospitalet reconoce que la de Quico Sabaté es una figura controvertida. "Vivió al límite y llevó al extremo sus ideas. Estaba muy comprometido con el movimiento anarquista y con la lucha por las libertades de los ciudadanos, algo que lo lleva a cometer acciones violentas, como por ejemplo robos para conseguir dinero para los presos políticos", recuerda Solias.

Una de estas acciones es el recordado atraco al banco Hispano Colonial, en la rambla de Just Oliveras, y una de las paradas de la ruta que organiza la ciudad. Para el Franquismo, Sabaté fue un bandido, el enemigo público número uno, pero para otros fue un guerrillero irreductible y comprometido. Lo cierto es que durante sus visitas a la ciudad, después de comenzar su militancia radical, nunca fue denunciado por ninguno de los dos bandos, según resalta la historiadora Dolors Marín, creadora de la ruta.

Su figura ha dado material para docenas de libros, el más reciente Quico Sabaté. El último guerrillero, de la periodista Pilar Eyre, o Tren Correo 1104, el último viaje de Quico Sabaté y sus cuatro compañeros, de Joan Ventura, y películas, como la protagonizada en 1964 por Gregory Peck y dirigida por Fred Zinnemann Y llegó el día de la venganza.

El Centre y La Torrassa
Las rutas que propone el museo se centran en dos barrios de la ciudad: el del Centre, donde vivió y trabajó, y el de Collblanc-La Torrassa, por su vinculación con los movimientos anarquistas. Las propuestas hacen parada en lugares como el colegio en el que estudió Sabaté de pequeño, muy cerca del ayuntamiento; la casa de los Oliveras, una de las familias más ricas e influyentes de la ciudad; la calle de Baró de Maldà, donde estaba la sede de la Coral la Campestre el Coro, donde se reunían los cenetistas; o el Centre Catòlic, que durante la guerra fue un comedor colectivizado y posteriormente se convirtió en iglesia. En La Torrassa, Sabaté lideró el grupo Los novatos y participó en los actos de insurrección que se vivieron en el barrio a finales de 1933.

En su exilio, Sabaté sufrió la vida en los campos de concentración y en 1944 volvió a territorio español para incorporarse a la lucha armada contra Franco. Las incursiones se sucederán hasta 1960, cuando el 5 de enero es abatido a tiros en Sant Celoni, donde llegó gravemente herido tras sufrir un ataque entre Girona y Banyoles.